23 Diciembre 2011
Aquí no cabemos
- Sección E.
- ¿D?
- No, “E”, “E” de “Elefante”.
- Estamos en la “E”.
- Vale, ahora hay que buscar la zona 2 dentro de la “E”.
- Pues no es complicado esto ni nada.
- “E-2”, “E-2”... Ahí está la uno, ahí está la tres...
- Debemos estar donde los impares.
- ¿No hay un acomodador aquí?
- Ponte a buscar un acomodador.
- Ya, pero vendedores de cerveza, sí hay.
- El negocio es el negocio.
- Anda, vamos para allá, que creo que es por ahí.
Encuentran sus sitios.
- Por fin.
- Uuuuy, mi espalda.
- No son los mejores asientos, precisamente.
- ¿Sabes lo que costaban los de delante?
- Ya. Pero bueno, para una vez que ocurre algo por aquí...
- Yo no pienso pagar un dineral por esto, que no deja de ser un capricho.
- Vale, vale.
Se levantan para dejar pasar. Se vuelven a sentar. Una voz anuncia que quedan cinco minutos para que empiece el espectáculo.
- ¿Y se sabe cómo piensa hacerlo?
- ¿Él?
- Claro.
- Hay rumores, pero nada confirmado. La mayoría cree que va a ser un meteorito.
- ¿Otra vez?
- Ya, supongo que no porque no le gusta repetirse. Las apuestas dicen que si una inundación, un terremoto, un virus... o todo junto. ¿Sabías que una llamarada solar podía haber alcanzado la Tierra en cualquier momento?
- No sabía.
- Pues mira.
- Acojonante.
Silencio.
- Yo creo que será con dos meteoritos.
- ¿Dos?
- El doble de espectáculo.
- Puede ser. Lo que sí tiene mérito es haber guardado el secreto hasta el final.
- Hombre, hasta el final, hasta el final...
- Qué.
- Que los mayas ya soplaron la fecha.
- Ya. Pero aún así no se sabe la hora exacta, no se sabe cómo... y eso que hoy día acaba todo en internet.
- Por eso Él va a hacer borrón y cuenta nueva.
- ¿Por qué?, ¿por internet?
- Entre otras cosas. Dice que la gente pasa más tiempo jugando a las cartas que en Misa y que se acabó.
- Un poco drástico.
- Ya sabes como es. De todas maneras, yo creo que está cabreado porque no sabe cómo configurar el router.
- Jeje, como te oiga...
- ¿Cómo me va a oír, con todo este follón?
Piden dos cervezas a un vendedor.
- Lo que sí es verdad es que cuando termine el show no vamos a caber todos.
- Pues no hay más remedio.
- ¿Cuánta gente hay ahí abajo?, ¿cinco mil?, ¿seis mil millones?
- Justo acababa de nacer el número siete mil.
- ¿SIETE MIL MILLONES?
- Y pico.
- Ahora sí que no vamos a caber todos.
- San Pedro anda estresado perdido.
- No me extraña.
- Pero no van a subir los siete mil millones, todos al completo. Hay que descontar a los no arrepentidos, los que no están bautizados, los que no creen en Él...
- Ya, pero aún así... de golpe...
- Me parece que van a estar más ocupados los del sótano que nosotros, mira lo que te digo.
- Eso sí.
- De todas maneras el atasco para volver a casa va a ser importante. Con todos los que estamos y los que van a venir, mentalízate que no llegamos hasta las mil.
- Picamos algo por aquí y esperamos a que se despeje.
- Podemos tardar horas.
- ¿Tienes algo que hacer luego?
- No.
- Pues entonces.
Silencio. Pasa otro vendedor.
- Y ese, ¿qué vende?
- Como una especie de gafas.
- No me jodas que esto es en 3D.
- Igual tiene partes en 3D.
- Yo creía que iba a ser en vivo.
El espectador de la fila de delante se gira:
- Son gafas protectoras, para no dañar la vista. Se supone que va a haber explosiones y fuego y por si acaso...
- Ah, muchas gracias.
El espectador vuelve a su sitio.
- ¿Qué hacemos?
- ¿De qué?
- ¿Pillamos unas gafas?
- Yo es que me he traído prismáticos y puede ser un jaleo.
- Pues yo voy a pillar unas.
- Venga, va. Pide dos. No me vaya a quedar ciego. Desde luego... barata me está saliendo la tarde.
- No protestes tanto, que esto sólo pasa una vez cada tres mil millones de años.
- Ya, ya, menos mal.
Cuando se ponen las gafas, se apagan las luces. El público grita de emoción.
- ¡Justo!
- ¿Ves algo?
- No... parece que sale alguien al escenario.
- ¿Hay teloneros de esto?
- No sé.
- ¿Por qué no te pones los prismáticos?
- Sí, mejor.
Una voz resuena por todo el estadio.
- Señoras y señores...
Risas.
- Jajaja, sólo bromeaba: Serafines, Querubines, Tronos, Dominios, Potestades, Virtudes, Principados, Ángeles y Arcángeles. No me dejo a nadie, ¿verdad?
El público enloquece. El que mira a través de los prismáticos le dice a su compañero.
- ¡Son los cuatro al completo!
- ¿Los cuatro jinetes?
- ¿Qué jinetes, ni qué...? ¡Mateo, Marcos, Lucas y Juan!
- ¿No estaban enfadados?
- ¡Pues ya ves tú!
San Lucas continúa:
- ¿Estáis preparados para ver el Fin del Mundo?
Gritan: “¡Sí!”.
- ¡No os oigo!, ¡he dicho: ¿estáis preparados para ver el Fin del Mundo?!
Gritan con más fuerza: “¡¡¡¡SÍIIIIII!!!!”.
- ¡¡Esto es increíble!!
- ¡¡Ya te digo!!
- ¡Como si los Beatles se reunieran!
- ¡¡Que si lo piensas eso también va a ocurrir luego!!
- ¡¡Increíble!!
- Y tú querías quedarte viendo “Cuéntame”...
- ¡Calla y dame un abrazo!
Los dos amigos se abrazan y saltan de la emoción. La velada acaba de comenzar.





Comentarios
Enviar un comentario nuevo
(*) Campos obligatorios
Al enviar tu comentarios estás aceptando los términos de uso.